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Pasan los días y observándolos me doy cuenta que pasan a velocidad de crucero.
Pero ahora en estos momentos me apetecen que discurran así. Puro egoísmo.
Leyendo mis últimas entradas al blog, recapacito y pienso que transmiten pesimismo y no es así. Forman parte de otro pedazo de etapa negra que integra mi vida, pero la dejo sólo en etapa.
Mis momentos escritos expresan mi vida actual, pero es lo que hay y tengo que pasarlo.
No es fácil tener que pasarlo, pero si necesario.
Explicar lo que le pasa a mi cuerpo es superdifícil.
Es como si te arrancaran de una forma velada el ímpetu y la fuerza que existe en tí.
Quieres poder y no consigues hacerlo.
El concepto del dolor ha pasado a ser de otra dimensión y tu cuerpo se transforma. Cada sesión acumulada te va arrancando halos de vida.
La mezcla explosiva que me inyectan ha hecho que desaparecieran todos mis cabellos.
¡ Quien me ha visto y quien me ve ! Les he dado vacaciones al secador, los rulos y los peines y hacia el Caribe se han ido para disfrutarlas. Ahí es ná!
A mi me queda la ilusión de saber que para todo hay un principio y un fín.
Después, pasado este ciclo, me tomaré la revancha con el firme propósito de sacarle a la vida
todo lo bueno que sepa o pueda arrancarle. Saborear de todo aquello que me apetezca saborear y que le de sentido a todo lo vivido ahora, que ya será pasado.
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