Montse's profile!! Comparte cinco minut...PhotosBlogListsMore Tools Help

Blog


    April 19

    El perro cojo

     
     
     
     
      
     

                  

                   

           

               

                                                                                                    

     

    Con una pata colgando,
    despojo de una pedrada,
    pasó el perro por mi lado,
    un perro de pobre casta.


    Uno de esos callejeros,
    pobres de sangre y estampa.
    Nacen en cualquier rincón,
    de perras tristes y flacas,
    destinados a comer
    basuras de plaza en plaza.


    Cuando pequeños, qué finos
    y ágiles son en la infancia,
    baloncitos de peluche,
    tibios borlones de lana,
    los miman, los acurrucan,
    los sacan al sol, les cantan.

    Cuando mayores, al tiempo
    que ven que se fue la gracia,
    los dejan a su ventura,
    mendigos de casa en casa,
    sus hambres por los rincones
    y su sed sobre las charcas.


    Qué tristes ojos que tienen,
    que recóndita mirada
    como si en ella pusieran
    su dolor a media asta.


    Y se mueren de tristeza
    a la sombra de una tapia,
    si es que un lazo no les da
    una muerte anticipada.


    Yo le llamo: psss, psss, psss.
    Todo orejas asustadas,
    todo hociquito curioso,
    todo sed, hambre y nostalgia,
    el perro escucha mi voz,
    olfatea mis palabras
    como esperando o temiendo
    pan, caricias...   o pedradas,
    no en vano lleva marcado
    un mal recuerdo en su pata.


    Lo vuelvo a llamar: psss, psss.
    Dócil a medias avanza
    moviendo el rabo con miedo
    y las orejitas gachas.


    Chasco los dedos; le digo:
    "ven aquí, no te hago nada,
    vamos, vamos, ven aquí".
    Y adiós la desconfianza.

    Que ya se tiende a mis pies,
    a tiernos aullidos habla,
    ladra para hablar más fuerte,
    salta, gira; gira, salta;
    llora, ríe; ríe, llora;
    lengua, orejas, ojos, patas
    y el rabo es un incansable
    abanico de palabras.


    Es su alegría tan grande
    que más que hablarme, me canta.
    "¿Qué piedra te dejó cojo?
    Sí, sí, sí, malhaya".

    El perro me entiende; sabe
    que maldigo la pedrada,
    aquella pedrada dura
    que le destrozó la pata
    y él, con el rabo, me dice
    que me agradece la lástima.

    "Pero tú no te preocupes,
    ya no ha de faltarte nada.
    Yo también soy callejero,
    aunque de distintas plazas
    y a patita coja y triste
    voy de jornada en jornada.

    Las piedras que me tiraron
    me dejaron coja el alma.
    Entre basuras de tierra
    tengo mi pan y mi almohada.

    Vamos, pues, perrito mío,
    vamos, anda que te anda,
    con nuestra cojera a cuestas,
    con nuestra tristeza en andas,
    yo por mis calles oscuras,
    tú por tus calles calladas,
    tú la pedrada en el cuerpo,
    yo la pedrada en el alma
    y cuando mueras, amigo,
    yo te enterraré en mi casa
    bajo un letrero: «aquí yace
    un amigo de mi infancia».

    Y en el cielo de los perros,
    pan tierno y carne mechada,
    te regalará San Roque
    una muleta de plata.

    Compañeros, si los hay,
    amigos donde los haya,
    mi perro y yo por la vida:
    pan pobre, rica compaña.
     
     
    Era joven y era viejo;
    por más que yo lo cuidaba,
    el tiempo malo pasado
    lo dejó medio sin alma.

    Y fueron muchas las hambres,
    mucho peso en sus tres patas
    y una mañana, en el huerto,
    debajo de mi ventana,
    lo encontré tendido, frío,
    como una piedra mojada,
    un duro musgo de pelo,
    con el rocío brillaba.

    Ya estaba mi pobre perro
    muerto de las cuatro patas.
    Hacia el cielo de los perros
    se fue, anda que te anda,
    las orejas de relente
    y el hociquillo de escarcha.

    Portero y dueño del cielo
    San Roque en la puerta estaba:
    ortopédico de mimos,
    cirujano de palabras,
    bien surtido de intercambios
    con que curar viejas taras.

    "Para ti...   un rabo de oro;
    para ti...   un ojo de ámbar;
    tú...   tus orejas de nieve;
    tú...   tus colmillos de escarcha.
    Y tú, -mi perro reía-,
    tú...  tu muleta de plata".

    Ahora ya sé por qué está
    la noche agujereada:
    ¿Estrellas...   luceros...?  No,
    es mi perro cuando anda...
    con la muleta va haciendo
    agujeritos de plata.

     

    Manuel Benítez Carrasco
    (1922-1999)
     
     

     

     

     

     

                                                                       

                                                              

     

                         

                                                                         

                                                                                                                                                              

     

    Comments (1)

    Please wait...
    Sorry, the comment you entered is too long. Please shorten it.
    You didn't enter anything. Please try again.
    Sorry, we can't add your comment right now. Please try again later.
    To add a comment, you need permission from your parent. Ask for permission
    Your parent has turned off comments.
    Sorry, we can't delete your comment right now. Please try again later.
    You've exceeded the maximum number of comments that can be left in one day. Please try again in 24 hours.
    Your account has had the ability to leave comments disabled because our systems indicate that you may be spamming other users. If you believe that your account has been disabled in error please contact Windows Live support.
    Complete the security check below to finish leaving your comment.
    The characters you type in the security check must match the characters in the picture or audio.

    To add a comment, sign in with your Windows Live ID (if you use Hotmail, Messenger, or Xbox LIVE, you have a Windows Live ID). Sign in


    Don't have a Windows Live ID? Sign up

    El poema realmente me ha conmovido, y me ha hecho recordar. Fué en un pueblo en verano tomando algo en la terraza de un bar, vimos en mitad de la carretera un perro que torpemente intentaba llegar hasta la acera en la que nos encontrabamos, un coche tuvo que esquivarlo y el animal se quedó mirandolo con la vista perdida quizás en un deseo suicida. Llego hasta nosotros y se tumbo en la acera, justo al lado mio. Juro que en ese momento se me partió en corazón. Era un perro pequeño, sin raza y tenía su patita delantera derecha dislocada (nunca se me olvidará), la tristeza, el dolor el vacío de su alma marcada en la mirada. Desee poder salvarle, poder llevarle al veterinario o que sé yo, quizás darle un poco de amor, pero no hice nada, me quede inmovil oservando la escena y como nadie de las personas que pasaba por su lado se dignaba a mirarle, como si fuera una piedra más o un simple montículo de polvo... No pude salvarle, no pude hacer todo lo que desee cuando lo vi, tan frágil, tan muerto por dentro.
     
    Gracias por el poema, Realmente me ha encantado tu pequeño mundo, lo visitaré!!!
     
    P.D: Menuda chapa que te he escrito.... jajaj
    Apr. 26

    Trackbacks

    The trackback URL for this entry is:
    http://mrico51.spaces.live.com/blog/cns!93657E895824F9AF!1357.trak
    Weblogs that reference this entry
    • None